
Mayor velocidad y estabilidad en todas partes.
Los estándares IEEE 802.11k, 802.11v y 802.11r son extensiones del estándar Wi-Fi diseñadas para mejorar el roaming, es decir, el cambio automático de un dispositivo entre distintos puntos de acceso (AP) o nodos Mesh sin perder la conexión. Cuando se usan juntos, permiten que un teléfono, notebook o tablet cambie de un nodo a otro de forma mucho más rápida y estable.
802.11k: el «mapa» de la red
Normalmente un teléfono tiene que buscar («escanear») todas las redes cercanas para decidir a cuál conectarse. Con 802.11k, el router le entrega una lista de los AP vecinos, indicando: cuáles están disponibles; qué canal utilizan; la intensidad aproximada de la señal. Esto reduce el tiempo de búsqueda.
802.11v: el «consejo» del router
Muchas veces el teléfono permanece conectado a un nodo con mala señal aunque haya otro mucho mejor. Con 802.11v, el router puede decirle: «Hay un nodo más cercano. Te conviene conectarte allí.» y el dispositivo decide si acepta la sugerencia.
802.11r: el cambio rápido
Cuando un dispositivo cambia de un AP a otro normalmente debe volver a autenticarse.
Ese proceso puede tardar entre 100 y 500 ms, suficiente para cortar:
- una llamada de WhatsApp;
- una videollamada;
- un juego en línea;
- una transmisión de video.
Con 802.11r, parte de la autenticación se realiza por adelantado. El tiempo suele bajar a 20–50 ms, lo bastante rápido para que la transición pase desapercibida.
En todos los equipos WI-Fi ofrecidos por East Net, estas funciones trabajan juntas, lo que permite un roaming fluido entre los nodos. La diferencia principal entre ellos no está en el soporte de 802.11k/v/r, sino en la capacidad del hardware y la tecnología Wi-Fi: el HX220 y, especialmente, el HX520 ofrecen mayor velocidad, menor latencia y mejor rendimiento con muchos dispositivos conectados gracias a Wi-Fi 6.
